PRESENCIA (Uno)
SANACION (Totalidad)
MANEJANDO...(La justicia)
PARABOLA (Tres visitantes)
SOLILOGOS
PREGUNTALE AL CRISTO (El fin del mundo)
PRESENCIA es una revista editada en la página de UNICIDAD EN CASTELLANO, inspirada en la Revista Presence. Este material no está protegido. No hay necesidad de pedir permiso para usar parcial o totalmente alguna o todas las partes de esta publicación. Disfruta del mensaje y compártelo si lo deseas! (https://members.tripod.com/~unicidad/presencia.html)
Donde he contado uno
-y otro, y otro más-
no vi que es incuantificable
porque no hay sino Uno
Lo percibía como dualidad
-ying y yang, opuestos todos-,
He estado ciego: hay Uno
Uno Entero en total
Cuando vi lo separado
-lo aislado, abandonado y dividido-
sólo era un espejismo:
Inseperable, Perfecto, Uno es.
Imagínate que una molécula de agua en el mar pudiera sentir la presencia del agua -no como parte de ella ni como elemento que la compone. Esta sería una ilusión de separación. La molécula siempre sentirá la presencia del agua como su ser mismo. Tal molécula debe saberse a sí misma como el mar. Pero, ¿qué es una molécula de agua sino una división artificial, artefacto de la percepción humana? No hay moléculas en realidad: sólo hay mar.
Igualmente, si el pez que juega en el agua llegara a sentir la presencia del océano -no sentirlo como residente ni criatura de una vasta familia de organismos-. ¿Pensaría el pez que, por verse diferente del agua en que nada, que es su mundo, por tanto está separado del océano y es ajeno a éste? El pez debe comprender que es el océano mismo, y que el océano es él. Cualquier división es atribuíble a la percepción, a una mera actividad intelectual. Sólo hay océano.
Ahora, ¿podría la humanidad, anhelando un oasis humano en el cosmos, llegar a sentir la Presencia, substancia del cosmos, misma substancia que es el Creador? ¿O se quedará esta humanidad ocupada en sus pasatiempos mentales, actuando como si fuera la pasajera de un barco vagabundo que navega por accidente? Esta humanidad podría comprender que está en el cosmos, y que el cosmos es ella misma. Entender que la Presencia es ella misma. Solo hay Presencia.
Ojalá y sientas que la Presencia te roza la mejilla esta mañana, y al sentirlo, puedas despertarte a la realidad que eres, que tú eres la Presencia. Que puedas ver a la Presencia desplegar una sonrisa ante tí este día; y que la brillantez de esa sonrisa ilumine tu conciencia para que puedas ver que tu eres la Presencia.
Sólo hay una Presencia. Al mismo tiempo es el amoroso ambiente y los vibrantes residentes de ese ambiente. Es la interacción entre los "residentes" y el ambiente mismo -es una sola cosa, la misma cosa: Presencia. La misma Presencia que tu eres. Se tal.
Sanar y Totalidad
Sanar se refiere realmente a la totalidad, en un sentido de Unicidad. Hay una tendencia a pensar y hablar de la "totalidad" como si el término significara "suma o unidad de partes agregadas funcionando juntas." Aunque este concepto está orientado en la dirección correcta, se queda corto en cuanto al verdadero significado de la totalidad .
Resulta casi imposible reorientar una mente entrenada en los sentidos de la clásica tradición humana, para que vea la "totalidad" en otra forma que no sea en términos de "partes", "ingredientes" o "componentes". De hecho, el sólo uso del término "totalidad", conlleva la idea de sub-unidades individuales, quizá trabajando al unísono con un propósito en común. La mejor concepción humana de "totalidad" de que se pueda disponer, aún contiene un elemento innegable de "piedritas" en lo que es un camino unitario y armonioso.
Es difícil imaginar una totalidad tan singular como la Unicidad. Es un estado que lo abarca todo en lo absoluto, una magna existencia que lo cubre todo y que desafía por ende, cualquier categorización humana, dado que no contempla fronteras ni límites, ensambles ni pegotes, baches ni pedritas. El dinamismo de un estado tal, consecuencia de la naturaleza misma de la Unicidad, resulta en lo que crudamente pudiéramos llamar "Movimiento". Es este Movimiento de la Unicidad lo que se "convierte" en todas las manifestaciones posibles, entendiendo por manifestación, "extensión-de". No hay pues, nada en este estado o Movimiento que pueda ser realmente interpretado o percibido como indicador de separación, división, fragmentación, constitución o elemento componente.
De esto se trata la sanidad. Unicidad. Ser sanado implica haber actuado primero como si uno hubiera estado fuera de la Unicidad o separado de ella. ¿Mas, cómo pudiera suceder ésto? Sólo en la privacidad de una mente que sueña, de un sueño tan realista que parece tener la "fuerza" de la realidad, tal y como podemos testificarlo quienes vivimos en este mundo. De susodicha realidad, gran parte es una cruenta pesadilla cuando nos la tomamos tan en serio, como el mundo que vemos lo puede también atestiguar. Sólo cuando la vida es vivida como un sueño -y así, se reconoce su naturaleza ilusoria-, se convierte en algo placentero.
Mas no hay, de hecho, forma o medio alguno que valide o haga real y posible la separación de la Unicidad. Ser sanado, por tanto, es ponerse de acuerdo con el hecho de que no hay nada fuera de la Unicidad, ni siquiera "dentro" de ella. Ser sanado es comprender que todas las cosas son Unicidad; que la Unicidad es todas las cosas. Sanar es recordar, despertar la memoria dormida y llegar a la luminosa comprensión de que TODO ES UNO, y actuar en consecuencia. La Unicidad es realmente todo lo que hay -y todo acerca de la sanación.
Si la sanación es pues, acerca de la Unicidad, ¿en dónde quedan las enfermedades? ¿Qué con ellas? ¿Y el dolor, las plagas y epidemias? El hecho es que la sanación no tiene nada que ver con dichas aflicciones, pues éstas son parte de la pesadilla que se deriva de confundir la ilusión con la realidad. A la sanación no le interesa la irrealidad. A la sanación le interesa la declaración de Unicidad, que tarde o temprano se tendrá que dar, de una u otra forma, sea recordándola, o llegando al límite del pensamiento ilusorio: el falso entendimiento de que cualquiera o cualquier cosa pueden estar separados de la Unicidad.
La enfermedad es un reflejo del lugar y estado de una conciencia centrada en la "separación". Pero hay más manifestaciones de esta separación, aparte de la enfermedad -un cúmulo. En la errónea creencia de que las enfermedades son enemigas del cuerpo o del alma, la humanidad siempre ha tratado de atacarlas de frente, con toda suerte de esfuerzos, recursos y metodologías. Y aunque esto es muy respetable, es apropiado afirmar aquí que tales esfuerzos están mal dirigidos, pese al hecho de que puedan producir -porque lo han hecho-, resultados espectaculares.
Uno puede cortar un apéndice infectado, pero ni siquiera se acercará a la causa. Uno puede "curar" un dolor de cabeza, pero no tener una vaga clave de qué lo originó. Los cánceres pueden ser detenidos más o menos completamente, o ser incurables por la misma razón: la verdadera causa detrás del suceso no la conocemos. Sea una urticaria, un virus, una úlcera, un resfriado, la elección es tuya; nadie puede rastrear ninguno de todos estos males más allá de lo que el más poderoso microscopio patofisiológico de que disponga o se llegue a inventar, nos pueda revelar. Ni tampoco son los medios "alternativos" o no tradicionales, más efectivos o cercanos ni al curar ni al dilucidar el origen de las enfermedades.
Es por esta razón que los médicos y curanderos siempre tendrán trabajo. Por igual causa, los sacerdotes y ministros, abogados y jueces, políticos, agentes de seguros y asegurados, patrones y laboristas, todos tienen seguro su trabajo. Y con ellos, las poderosas instituciones que patrocinan o apoyan a todos estos grupos (con lo cual virtualmente ya quedamos todos incluídos).
Resumiendo: mientras la humanidad opere desde la creencia -consciente o no-, de que está SEPARADA de su Creador y del resto de lo Creado, habrá lugar para la inseguridad y el miedo. Mientras uno se ubique o identifique fuera del "Movimiento", o se "cristalice" (en términos metafísicos) fuera de la Unicidad, habrá inseguridad y miedo. Todo lo demás, incluyendo a las enfermedades conocidas y por conocerse, se derivará de ahí. Y sin embargo, es vano e ilusorio, porque no hay siquiera una posibilidad de separación de la Unicidad.
¡Se sanado, se sano al aceptar la totalidad de Dios, Unicidad! Se sanado al aceptar tu relacieon de Unicidad con Dios. ¡Sé Unicidad, sé sanado!
La justicia
Parece ser que, cuando se trata de justicia sólo sabemos hacer una cosa: llorar. O estamos llorando por la injusticia, o lloramos por justicia -o ambas cosas a la vez. Algunas veces, sentimos que a alguien se le dió su merecido; pero cada vez que pensamos así, ten la seguridad de que habrá una o dos opiniones en contra.
He aquí el problema principal con la justicia: ¿En qué la basas? ¿Cuál es el fundamento de la justicia, en nuestra experiencia? Las leyes. La ley. Reglas, regulaciones. Normas. Tradición. La Constitución. Sentido común. Estándares. Conciencia. Opinión. Moral. Edictos.
Intenta examinar cualquiera de las bases de justicia arriba expuestas, y encontrarás que hay una versión "humana" (en oposición a "natural", es decir, a la versión del resto de la creación conocida). Luego está la versión "suprema" -versión de Dios-, que encontramos señalada en todas las culturas y segmentos sociales.
Y sí, aún en esta área de las llamadas leyes "supremas", hay mucha variación. Distintas gentes tienen Dioses distintos y así sucesivamente. Lo único que tienen en común estas leyes supremas se deriva del hecho de que en términos prácticos, todas las gentes, sin importar sus orientaciones, tienen temor de sus Dioses. Por tanto, cualquiera de las leyes supremas tienen su origen en el temor a Dios, y ésto se observa en forma similar en todas las culturas.
Hablando de temor, ¿Te das cuenta de que es el miedo lo que motiva todas las leyes? Pero primero dejemos una cosa en claro: todas las leyes son hechas por la humanidad, por gente de carne y hueso, no por la Naturaleza. No por Dios. ¿Leyes Naturales? No hay cosa tal. Por ejemplo, si observamos que el sol se levanta por el oriente y se oculta por el poniente, inmediatamente afirmamos que es una Ley Natural que el sol salga por el oriente y se meta por el poniente. Pero no existe ley tal. Es una mera observación. En todo caso, un nuevo entendimiento mostrará que el sol ni se levanta ni se pone ni cosa por el estilo.
Así, la gente hace leyes y luego se las atribuyen a la naturaleza o a Dios. Pero Dios no hace leyes, ni tampoco la Naturaleza. La gente hace leyes, y las hace a partir del miedo y la inseguridad. La gente le imputa el poder y la autoridad de la ley a las observaciones; estas observaciones son interpretaciones de un fenómeno. Las interpretaciones mismas se basan en las percepciones de la gente, percepciones matizadas en exceso por el miedo y la inseguridad.
Si tienes que vértelas con la justicia, debes entender que está basada en "leyes" de factura humana, a su vez basadas en el miedo y la inseguridad humanas. Cuando lloras por justicia (o por la falta de ella), lloras en realidad por el miedo y la inseguridad.
Cuando aparece el miedo en escena, uno tiene que invocar al "conocimiento" y a la "comprensión". Se dice que el tamaño del miedo que uno tiene es proporcional al tamaño o estado de su conocimiento y comprensión, es decir, son un reflejo, como también es un espejo de las ley y la justicia operativas personales. Agréguese "miedo" e "inseguridad" a todo lo anterior.
Entonces, ¿Qué hay con la justicia? ¿Cómo manejarse con ella?
1.) Entiéndase que toda la justicia se basa en leyes humanas, miedo humano e inseguridad humana en primer término.
2.) Entiéndase que el miedo y la inseguridad son el resultado de pensar, creer y actuar como si existiera una separación de la Unicidad, de Dios, una condición imposible.
3.) Entiéndase que el conocimiento de que Todo es Uno -Todo es Dios-, es el requisito de comprensión que disipa todo miedo e inseguridad.
4.) Sépase que la aceptación de esta VERDAD hace innecesarias a las leyes y a la justicia humanas.
5.) Compréndase que en Dios, el concepto de leyes y justicia carecen totalmente de sentido y es inexistente.
Si tu enfoque de la justicia en en serio, debieras considerar muy en serio todo lo anterior. De otra forma, llorarás mucho por la justicia e injusticia, sin resultado alguno, y sin necesidad alguna.
¿Puedes verlo de la forma en que lo ve Dios? Sé quien eres en verdad -Dios-, y ponle punto final a la justicia y a la injusticia.
Había una vez un hombre sabio que vivía en un lejano país del norte. Era amable y respetado, y el respeto era bien ganado. La gente venía de todas partes del mundo a buscar su consejo y guía. A veces, llegaba procurando sólo su compañía y recogerse en el ambiente pacífico y protector que rodeaba al sabio en todo momento.
Un día, un hombre vino a verlo. "Voy de viaje al Oriente, en busca de una gema única y preciosa. ¿Qué necesito para protegerme en viaje y en dónde encontraré esta protección?" le preguntó el visitante.
"Ve tres kilómetros al sur y de ahí al próximo pueblo. Ahí, busca la calle Tercera y sigue al norte por ésta; en el cruce con la calle Esmeralda, hay una pequeña tienda en la esquina. Entra, y podrás comprar la mejor ropa protectora para toda clase de clima, frío y caliente, que seguramente encontrarás durante tu viaje. Hecho ésto, ¡Buen viaje!". Concluído el consejo del sabio, el visitante le agradeció y partió con rumbo al sur, buscando el pueblo.
Poco después, el sabio recibió otro visitante. "Me dirijo al Oriente, para comprar una piedra preciosa. Entiendo que tengo que atravesar el desierto. ¿Puede usted recomendarme un medio efectivo para desplazarme, y dónde encontrarlo?", le planteó el forastero.
"Ve tres kilómetros al sur, hasta el próximo pueblo. Busca la calle Tercera y sube al norte hasta Esmeralda. En la esquina de ambas calles hay una tiendita, donde puedes comprar el mejor y más saludable camello que te lleve por el desierto. Eso debe bastar. ¡Buen viaje!", le contestó el sabio, y dicho ésto, el viajero le agradeció y se dirigió de inmediato al pueblo indicado.
Siguiendo los pasos del viajero, una mujer llegó a ver al sabio. "¿ En dónde puedo comprar una piedra preciosa de Oriente?", fue su pregunta.
"Tres kilómetros al sur encontarás un pueblo. Busca la Calle Tercera, sube al norte hasta la esquina con Calle Esmeralda, en esa intersección hay una pequeña tienda. Entra ahí, y podrás comprar un catálogo que muestra todos los distribuidores, incluyendo almacenes y joyerías, con gemas preciosas de Oriente, sus precios y condiciones. Estúdialo, haz una selección y ordénala. ¡Buen viaje!", le recomendó el sabio, y agradeciéndole, la dama salió y pronto estuvo en camino al pueblo.
No pasó mucho tiempo cuando las mismas tres personas se encontraron paradas en la esquina de las Calles Tercera y Esmeralda; una, con un guardarropa entero, otra con un camello y la mujer con un catálogo. Cuando empezaron a comentar sus compras, se dieron cuenta que tenían el mismo propósito en común, y que habían consultado al mismo sabio.
Rápidamente, un argumento fue vociferado por uno de los tres: "Tu necesitas esta ropa si quieres una piedra preciosa de Oriente. El sabio lo dijo. ¡No hay otra forma!", y otro más respondió: "¡Patrañas! Sin camello, ¿Cómo conseguirías llegar hasta tu gema? Este es el consejo del sabio. ¡Nadie puede contradecirlo!". "¡Ustedes están equivocados!", les respondió la mujer. "¿Ven este librito? No hay forma que puedan obtener su piedra preciosa de Oriente sin este catálogo. ¿O qué no es el sabio toda una autoridad en estos menesteres? Esto fue todo lo que él recomendó, y nada más."
Estando así los tres enfrascados en esta discusión, no advirtieron al propietario de la tienda que se acercaba a ellos. El hombre los invitó a que dejaran de pelear y entraran de nuevo a la tienda. Ya dentro, el trío se dió cuenta que el comerciante no era otro sino el sabio. "Bueno -les dijo el sabio-, ¿Cuál es el problema? Uno por uno, por favor...", a lo cual cada uno reiteró su posición.
Amable, suave y dulcemente, el sabio les respondió que aún y cuando su meta era la misma (adquirir una gema), sus preguntas fueron diferentes: uno pidió consejo sobre ropa; otro sobre medio de transporte para un territorio hostil; la última, sobre cómo comprar un producto. La respuesta a cada pregunta había sido la correcta y apropiada.
"Pueden tener la misma meta o intención, pero también tener distintas formas de abordarla, distintas percepciones de sus necesidades para lograr su meta. No tiene sentido pelearse con alguien o ser dogmático con las respuestas que se te dan, porque sus preguntas pueden ser tan distintas como el dia es de la noche, aunque su meta sea exactamente la misma", habló así el sabio.
Dicho ésto, cerró los ojos por lo que pareció una eternidad. Cuando los abrió, les preguntó a sus quisquillosos invitados, ahora perplejos: "¿Por qué simplemente no me pidieron una piedra preciosa -o aún más claramente-, una piedra de Oriente?"
Ninguno de los tres supo que responder. Se miraron unos a otros, como si no hubieran comprendido la pregunta. Como si esa posibilidad no hubiera cruzado jamás por sus mentes.
Y aún después de que partieron en silencio, no lo habían digerido ni registrado: no comprendían cómo pedirlo... o qué pedir, siquiera.
Por muchos años he escuchado
del estado de pecado
en que se encuentra el hombre
y de la divina redención
por la crucificción
y la sangre derramada.
Muchas veces he luchado
en rechazar esta doctrina
hasta que ya no pude mas:
no es cierto.
Lo que es verdad es ésto:
que no hay pecado;
no hay redención
por sacrificio de sangre
ni humano ni divino.
Muchos días y noches
me golpeaba esta pregunta:
¿Si no hay pecado, entonces
que es lo que hay?
¿Qué puede luego, llenar el vacío
dejado por una terrible tradición
y de una condición cultural incierta?
Mas me olvidé del pecado
a medida que recordé a Dios
y entre más atrás dejaba al pecado
más claro y más cercano
podía ya "ver" a Dios.
En el camino
me encontré con el miedo:
miedo de Dios
ésta es otra tradición antigua
una vieja conseja que se aferraba
hasta que encontré el Amor
El Amor dice:
YO SOY la creación
de Dios
¿Qué mas hay?
El Amor contesta:
pero hay más, todavía-
¿Qué tanto más
podrás aguantar?
El Amor dice:
YO SOY el hijo
de Dios
¿Podría haber más?
El Amor contesta:
definitivamente más-
¿Qué tanto más
podrás tomar?
El Amor dice:
YO SOY
Dios
Ahora sí, no hay nada más.
Noche y día
Me contemplo en mi Ser--
este Dios
Qué Amoroso
Dios en Ser Dios
YO SOY
Me convierto
en lo que YO SOY
porque así es ahora
como YO SOY
y ésto es
lo Que YO SOY
y Quien YO SOY
Hoy, veo a mis hermanos
veo que YO SOY:
eso es Amor;
veo a mis hermanas
veo que YO SOY
eso es Amor
Porque YO SOY
quienes ellos son;
ellos son quienes
YO SOY
¿Has visto
a mis hermanos y hermanas--
son de carne y hueso
como tu y como yo
son el tronco y las hojas
la piedra y la arena
el océano y el río
el pez y la hormiga
la flor y el helecho
la nube y la estrella
la constelación y el universo
como tu y como yo?
Sí:
mis hermanos YO SOY
mis hermanas YO SOY
Dios
¿Qué es Amor
sino ver
que YO SOY
Dios
en todas las cosas
en todas las personas
en todos los momentos
en todos los lugares?
¿Qué es Amor
sino saber
que YO SOY
en todas las cosas
en todas las personas
en todos los momentos
en todos los lugares?
¿Qué es Amor
sino que YO SOY
Dios
que YO SOY?
¿Dónde esta el miedo
de Dios
cuando YO SOY
Este Dios?
Todo el resto de mi viaje
sabré
Quien YO SOY
Siendo Quien YO SOY
este Dios
Aquiétate, Alma mía:
verás
me acordé de la Verdad;
Quédate en paz, Alma mía
porque ya se la Verdad
Y tu la debes saber también:
YO SOY
Dios
Permanece
consumada
Alma mía
en este conocimiento:
YO SOY
Dios
¡Sí, sí!
Nada más
que agregar
ni editar:
¡Amén!
El fin del mundo
Creo que quien pregunta quiere saber cuándo se acabará realmente el mundo -después de todas las falsas predicciones-. Leemos en el periódico, escuchamos las noticias en la televisión, nos enteramos de grupos de gentes que se reúnen en sitios especiales, a una hora específica, esperando ser raptados en el aire y dejando atrás un mundo decadente que se desmorona en pedacitos a sus pies. ¿Qué pasó aquí? Esta sería la pregunta detrás de la pregunta inicial.
Bueno, es cierto que el mundo más o menos "llega a su fin" para las decenas de miles de personas que morirán en cualquier momento, como igualmente el "mundo" de la matriz se acabará para los cientos de bebés que nacen a cada instante. De una forma pequeña pero significativa, el mundo tal y como lo conoces, llegará a su fin cuando cambies tu percepción, como resultado de que te permitas abrirte a una nueva forma de pensamiento y nuevas ideas -crecimiento, experiencia, madurez, comprensión o iluminación- como quiera que le llames.
Pero realmente hablamos de algo distinto. ¿Sabías que hay muchas maneras de dejar este mundo (Y de que por tanto te llegue a tí el fin del mundo) sin que tengas que atravesar por la muerte? (Hay también muchas formas de llegar y navegar por la Tierra -sí, aún en carne, sin el proceso humano de volver a nacer) Es cierto. Mas por ahora supónte que ya estás "sintonizado", es decir, que ya estás abierto a este flujo del Movimiento Universal a cierta hora. En este momento, "verás" una de esas formas de dejar el mundo mencionadas arriba, abrirse como ventana; y echarás un vistazo a la inherente transparencia, para ver otro mundo -hermoso, naturalmente. Por esta naturaleza verdadera y transparente de las cosas, en esta visión, ves una fecha y un lugar designados y más cosas que no puedes describir en palabras humanas ni analizar con lógica humana. Entonces, en un pestañear, la visita termina y te encuentras de nuevo en esta vieja casona que conocemos como nuestro mundo.
¿Qué harías? A propósito, te sorprendería saber que lo antes descrito le ocurre con regularidad a mucha gente común y corriente. Nos guste o no, estamos sujetos constantemente a influencias cósmicas; y nos guste o no, de vez en vez dichas influencias se cuelan hasta nuestra conciencia, a través de una corteza de defensas y obstáculos cuidadosamente construída. Y cada uno de nosotros, no importa nuestra situación, condición o disposición en la vida, estamos potencialmente aptos para que nos suceda.
¿Entonces, qué harías cuando te sucediera? Mucha gente borra por entero la experiencia; otros se la quedan para sí mismos, enmedio de grandes dudas sobre su realidad y significado. Hay otros que son del tipo de "lo tienes que saber-te lo contaré en detalle-pero que nadie se entere". Pero hay otras personas: aquellas que asumen enseguida que son los "pastores de las ovejas perdidas", y son quienes van a formar un culto o al menos una congregación, entrenarán a un ejército de fieles y les dirán "regalen sus bienes y den su dinero a la beneficencia; esperen la fecha y campanada del reloj en la hora designada y el mundo se acabará, pero ustedes serán llevados antes a los cielos"... Este es más o menos el proceso de otra fallida predicción del "fin del mundo".
Sin embargo, tu sabes que a la hora indicada, en el sitio indicado, algo estará sucediendo. Pero nadie lo sabe; nadie lo ve; pero está ahí. Es como si subes a un alto risco frente al mar, y te paras en el borde, contemplando el mar abajo y sabiendo que nada sucede ahí arriba. Sin embargo, si tuvieras "ojos" como los de un águila, y alas, y pudieras volar, podrías entonces percibir una corriente termal de viento ascendente, que te levantaría decenas de metros sobre la superficie de la tierra, sin ningún esfuerzo de tu parte.
Así que si eres parte de esta secta y arribas al lugar designado con tu equipaje, en espera del autobús celestial que te lleve por los aires, quizá estés en el lugar y hora correctos, pero con el boleto equivocado y esperando el transporte inapropiado. Nunca verás autobús celestial alguno, ni tampoco al vehículo apropiado, especialmente por tu estado mental.
Qué hacer para sacarle provecho a dicho vehículo, es tema para otra ocasión; baste con decir que no mandes a nadie más a subirse en él; es tu propia "escalera de Jacob" --súbela tú mismo si te atreves. Pero ahora, terminemos de completar la pregunta sobre el fin del mundo.
No hay realmente fin para el mundo. Parecerá cambiar siempre ante nuestras percepciones cambiantes, nuestro conocimiento, base de conocimiento y entendimiento cambiantes. Pero siempre seguirá ahí. Almas llegando, almas partiendo. Y en cada época, a estas almas les toca determinar cómo es el mundo. Ahora, estas almas estan algo cansadas de esta experiencia de "tierra aislada", quieren reconectarse y permanecer conectadas permanentemente con toda la Creación. La prueba misma está en la creciente exploración espacial y el renovado interés en cuerpos celestiales, así como en el crecimiento de Internet. Así, esperemos cambios dramáticos en el mundo, pero nada parecido a una aniquilación.
El punto clave es que todo es Uno. Todos los mundos son solo Un Mundo. Todo el Espacio es sólo Un Espacio. Tu eres Uno: dondequiera, como quiera, cualquiera -Dios. Abrete para disfrutar el mundo sin fronteras y sin fin.
URL: https://members.tripod.com/~unicidad/presencia.html
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